EL AGUA AGENTE DE SALUD (Hidroterapia)

Desde Hipócrates y Paracelso hasta nuestros días, teniendo en cuenta, además, la evidente experiencia terapéutica que nos aporta la Yatrofísica –o terapéutica por métodos físicos-, el agua ha sido, y sigue siendo, un agente de salud insustituible para todos los seres vivos, sean marinos, terrestres ó aéreos; siendo tal su importancia que si alguien no la quiere tomar en cuenta estaría perdiendo una herramienta de vital importancia para su supervivencia.

EL EQUILIBRIO TÉRMICO ORGÁNICO

Al margen de los poderes depurativos e hidratantes, que evidentemente tiene el agua, existe un efecto físico, que la ciencia médica no suele tener en cuenta, y que resulta tan importante e imprescindible como la depuración e hidratación que produce el “líquido elemento”; este efecto viene determinado por la ley física de la “termodinámica”, la cual influye directamente en la regulación de la temperatura orgánica.

Dado que la mayoría de las personas viven desequilibrando su temperatura interna, debido a la alimentación innatural, artificial e indigesta que estimula el flujo sanguíneo hacia el aparato digestivo, enfriando las extremidades y llegando a producir, con el paso de los años, anemia crónica en las áreas circulatorias periféricas; nos encontramos entonces, con un altísimo índice de criaturas que viven bajo los efectos nocivos del “desequilibrio térmico orgánico”, fermentando y degradando los alimentos ingeridos –a causa de la elevación de la temperatura de las mucosas digestivas- debido al excesivo trabajo que se requiere de las vísceras abdominales para poder digerir los alimentos inadecuados, indigestos o desnaturalizados, enviando así grandes cantidades de “homotoxinas” al sistema linfático y aparato circulatorio. (*Ver en el capítulo 12. “La Ley de Hering y su comprobación por la Homotoxicología.)

La temperatura normal del ser humano se establece en 37º C., tanto en el interior de las mucosas como al exterior, en la piel; siendo éste el estado de “equilibrio térmico” normal en una persona saludable. Cuando la temperatura de las mucosas internas aumenta por excesivo trabajo digestivo, ante una sobredosis de alimentos no apropiados –de término medio o de carga tóxica-, llega a producirse fiebre visceral de 40º C., ó más, y ahí es donde comienza la auto-intoxicación del ser humano, debido a que, según las leyes biológicas, los enzimas digestivos tienen su actividad óptima en los hemotermos (aves y mamíferos) entre los 36 y 40º C.; y tanto si se eleva esa temperatura por causa de tal fiebre visceral, como si desciende por causa de alimentos refrigerados o helados, los enzimas trabajan mal o se inactivan, pierden su capacidad de ayuda digestiva y los alimentos entran en diferentes grados de descomposición, según su género y calidad. La fiebre interna o visceral no es localizable mediante el termómetro, sino por la sensación de pies ó manos frías, hipotermia prolongada o exagerada sensación de calor, sofocos o elevación de la presión sanguínea.

Ante tal situación, se impone la necesidad de estimular la piel, mediante la reacción nerviosa, utilizando el agua caliente y fría para potenciar el flujo sanguíneo periférico y descongestionar las vísceras de la plétora sanguínea, regulando su temperatura a 37º C, y recuperando así la capacidad para digerir y facilitar la desintoxicación natural del ser humano; a la vez que con el régimen nutricional, ya mencionado en el capítulo de los alimentos, se desinflaman igualmente las vísceras digestivas, equilibrando las temperaturas externa e interna, lo que facilita una correcta asimilación.

Esta técnica de hidroterapia natural, bien aplicada, puede producir unos resultados tan efectivos que nos aporte la sensación de una “cura milagrosa”, sin embargo, y en realidad, es lo más natural y lógico de la vida, gracias a la función autónoma de regulación térmica que produce el sistema nervioso.

Por ello, animamos desde estas páginas a tener muy en cuenta el equilibrio térmico orgánico, como una base fundamental donde asentar el proceso fisiológico de la salud, utilizando las técnicas de la hidroterapia, según las necesidades individuales, con regularidad diaria.

LA HIDROTERAPIA EXTERNA EN LA PRÁCTICA

Para aplicar la hidroterapia de manera correcta debemos seguir unas normas físicas, a fin de respetar el equilibrio térmico del organismo y no producir enfriamientos.

Las normas sencillas y elementales para la práctica de la hidroterapia son las siguientes:

1.- Tener todo el cuerpo caliente, sobre todo pies y manos, entre 36.5º y 37º C, antes de hacer las aplicaciones que sean frías. Si el agua está demasiado fría para recibirla directamente, se aplica mojando un guante vegetal o manopla y frotando la piel.

2.- Reaccionar enseguida, calentándose tras las aplicaciones frías, sea mediante abrigo, calor o ejercicio físico.

3.- No aplicar nunca la hidroterapia durante la digestión, salvo las compresas de agua fría al vientre -compresa abdominal fría-, que favorecen la digestión, bien escurridas y abrigadas, manteniendo siempre pies y manos calientes.

4.- Las mujeres y adolescentes deberán suspender sus prácticas de hidroterapia, durante la menstruación, salvo alguna recomendación específica.

5.- Todos los tipos de compresas, envolturas o cataplasmas que sean frías, no deben chorrear en absoluto, deben estar bien escurridas y bien abrigadas para que se calienten con la piel.

6.- El efecto natural terapéutico no lo produce el frío, sino la reacción de calor que presenta el cuerpo tras la aplicación fría, extrayendo la fiebre interna y evacuándola mediante el calor que emana la piel.

7.- El ejercicio es un elemento fundamental para estimular el flujo sanguíneo en los músculos y la piel haciendo que las aplicaciones de hidroterapia sean más efectivas, equilibrando las temperaturas interna y externa del cuerpo humano.

Como orientación general y resumida, se puede decir que las prácticas más usuales de hidroterapia son las siguientes:

- Frotación de agua fría completa. (1 a 2 minutos, frotando primero las extremidades, en dirección al corazón, y terminando por el tronco.)

- Baño de asiento frío. (5 a 15 minutos en glúteos y genitales).

- Baño de asiento alterno. (frío-caliente-frío). (10 a 20 minutos, alternando cada minuto de frío a caliente, terminando con frío).

- Baño vital frío. (5 a 15 minutos, desde el estómago a los genitales).

- Baño genital frío. (15 a 30 minutos, mojando solo el órgano genital en el esfínter de salida de la orina.)

- Compresa abdominal fría. (30 a 60 minutos).

- Envoltura de cintura fría. (En forma de faja, 30 a 60 min.)

- Envoltura de tronco fría. (De axilas a ingles, 30 a 60 min.)

- Envoltura larga fría. (De axilas a pies, 30 a 60 minutos).

- Cataplasma de barro ó arcilla. (Fría ó caliente, aplicable en diversas zonas. Se retira cuando esté seca. De 1 a 6 horas, según necesidad).

- Lavativa intestinal por irrigación rectal, de litro y medio a 2 litros.(Fría ó templada, según necesidad, reteniendo en el interior unos minutos).

- Baño de vapor ó sauna. (20 a 30 minutos, comenzando y terminando con frotación de agua fría completa).

- Baño de vapor parcial. (20 a 30 minutos. Según necesidad: a la columna, caderas, garganta, etc. Comenzando y terminando con la frotación fría en la zona tratada. Si transpira todo el cuerpo termina con una frotación fría completa). (El baño de vapor parcial o total, siempre debe comenzar y terminar con frotación de agua fría, sea parcial o completa.)

- Baño de vapor alterno. (30 a 60 minutos, alternando con frotación fría rápida, cada 5 o 10 minutos, en la zona correspondiente a tratar.)

-Baño de vapor alterno completo. ( Afecta a todo el cuerpo en forma de sauna ó baño turco, alternando con frotación fría completa, aplicada cada 5 a 10 minutos, como en el caso anterior.)(A este baño de vapor alterno completo, se le denomina tradicionalmente“Lavado de la Sangre”, con duración aproximada de 1 hora, durante la cual se aplican unas 6 o 7 frotaciones frías, muy rápidas, a todo el cuerpo, comenzando y terminando siempre con dicha frotación fría. Se trata de un método de estimulación circulatoria y desintoxicación muy efectivo).

LA HIDROTERAPIA DIARIA

Una práctica habitual e imprescindible para la salud.

La persona normal que desea potenciar su sistema inmunológico y mantener su salud, debería utilizar diariamente las siguientes prácticas.

Programa diario:

Cada mañana, al despertar:

Frotación de agua fría a todo el cuerpo, estando aún caliente, usando una toalla ó manopla escurrida de agua fría, comenzando por las extremidades y terminando por el tronco, abrigando enseguida y entrando en calor. Esto mismo se repite, durante el día, cada vez que tenga calor ó transpire, y mucho mejor si hace ejercicio habitualmente. Al realizar en invierno duchas  o baños calientes, para la higiene habitual, deberá terminar siempre con la frotación de agua fría completa, abrigando y entrando en calor, mediante abrigo ó ejercicio.

En la tarde ó media hora antes de cenar:

Debe hacer baño genital frío, enfocando un pequeño chorro de agua fría al órgano genital -solo mojando el punto de salida de la orina- durante l5 a 30 minutos (sobre todo si hay problemas urinarios ó relacionados con la cabeza, jaquecas, circulación cerebral, etc.), o bien practicar el baño vital, aplicando el chorro frío desde la boca del estómago a los genitales, frotando el vientre con la mano libre, en círculo, siguiendo la dirección de las agujas del reloj, durante 5 a l5 minutos -dependiendo de la vitalidad ó capacidad de reacción y temperatura del agua- estando indicado especialmente en los problemas de tipo digestivo (inflamación, dolor, pesadez, etc.)

En el caso de padecer estreñimiento ó no haber evacuado el intestino durante el día, deberá hacer una lavativa intestinal por la noche, antes de dormir, para evitar el aumento de la autointoxicación nocturna, proceso que produce la agravación de los síntomas patológicos, durante la noche, en la mayoría de las enfermedades. (Véase, más adelante, el párrafo sobre la lavativa del intestino e hidroterapia del colon).

Por fin, la compresa abdominal fría o la cataplasma de barro o arcilla, aplicada a todo el vientre, a la vez que se mantienen los pies y manos calientes, se podrá utilizar para extraer la fiebre interna o visceral que afecta a todo enfermo; renovando la compresa fría cada hora o cada vez que se caliente demasiado, y la cataplasma de barro cada vez que se seque. Evidentemente, mientras se practican estas aplicaciones para coadyuvar en diversas alteraciones digestivas, febriles o funcionales, es recomendable seguir un régimen de alimentos crudos bien combinados y bebidas o jugos salutíferos, como se explica en el capítulo relativo a los alimentos.

La cuestión es que si estas prácticas básicas que acabamos de mencionar no se realizan regularmente la persona desinformada tendrá muchas más posibilidades de desarrollar problemas de salud por defectos de eliminación, incremento de intoxicación y falta de estímulos y entrenamiento de su sistema inmunológico.

Por supuesto, para que estas aplicaciones sean benéficas y no se produzcan enfriamientos, se deberán respetar siempre las normas indicadas en el subtema anterior sobre la hidroterapia externa en la práctica.

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