LA TERAPIA CUÁNTICA

Hoy en día se oye hablar mucho de frecuencias. Parece que todo es frecuencia. Pude leer, el otro día, en un post que iba sobre el timo de las pulseras de hologramas, que el representante español de la empresa californiana Power Balance explicaba el funcionamiento de las pulseras del siguiente modo:

 

«Es un holograma de Mylar en el que ha sido almacenada una frecuencia procedente de materiales naturales conocidos por sus efectos beneficiosos para nuestro cuerpo». A lo que J. M. Hernández, autor del blog «La ciencia y sus demonios», responde que «la frecuencia no es ninguna emisión ultratecnológica, sino simplemente una unidad de medida que señala la tasa de repetición de un fenómeno en una unidad de tiempo».  Nosotros ignoramos si todas las pulseras en realidad son, o no, un timo porque no la hemos comprado ni comprobado sus efectos y por tanto desconocemos si las altas ventas están, o no, en línea con sus beneficios. Pero sí tenemos que ver con el concepto de frecuencias porque en el quantum (cuanto) se trabajan las frecuencias. Y las frecuencias son bastante más que una unidad de medida.   Veamos:

¿QUÉ TIENE QUE VER LA FRECUENCIA CON LA CUÁNTICA?

Este concepto se anida en la propia fórmula del CUANTO definiendo a la ENERGIA, tal cual expresábamos en un post anterior a este blog:

“En este caso la energía de cada paquete depende de la frecuencia, a mayor frecuencia más energía. Pero la inspiración del Nóbel Max Planck reside sobre todo en descubrir a “h”, o la constante importantísima en la naturaleza que aparece “una y otra vez en las ecuaciones de la teoría cuántica.”

E= hv ó energía= h x frecuencia.  * Según el premio Nóbel, el quantum (o cuanto) de una radiación es el producto de la frecuencia de ésta (número de ondas por segundo) por la llamada constante de Planck.

Yendo un paso más allá analizamos la relación entre FRECUENCIA Y ENFERMEDAD. Uno de los primeros científicos que enlazó ambos conceptos fue el Dr. Rife, que trabajó en el primer microscopio capaz de matar patógenos a través de frecuencias de onda, mediante la biorresonancia.

FRECUENCIA: LA CLAVE PARA LUCHAR CONTRA PATÓGENOS

Usando la frecuencia para descubrir patógenos es el primer paso para establecer el control.

“Sentimos que estamos agregando datos a la información que comenzó Rife y que el Universo no estaba todavía listo para recibir”, dijo Karen Imashy, una participante en el estudio del Instituto de Investigación de Salud por medio del Sonido. “En el tiempo de Rife, no era tan urgente esta aplicación; ahora lo es”.

Rife y muchos otros sabían que la frecuencia es la clave para controlar patógenos. Es la clave para estimular el cuerpo a luchar contra sus propios patógenos. Lo más importante ha sido encontrar la frecuencia correcta, a la luz de las constantes mutaciones, y la forma apropiada de ondas.

Dándole al cuerpo ondas cuadradas directas puede causar daño. Las nuevas técnicas deben proporcionar frecuencias en patrones más exigentes y exactos, usando cortos arranques, de aproximadamente ocho minutos. Usando la frecuencia de esta forma proporciona un camino muy poderoso y efectivo para disolver las barreras anilladas de proteína.

¿Porqué es que la frecuencia funciona para disolver las barreras anilladas de proteína usadas por patógenos resistentes para encubrirse? Y ¿Qué es la frecuencia?

EJEMPLO: Luz es frecuencia. Sonido es frecuencia. Aroma es frecuencia. Emoción es frecuencia. Vibración es frecuencia. Música es frecuencia. Ondas cerebrales son frecuencia. Impulsos nerviosos son frecuencia. Todo, en su mayor denominador común es frecuencia. Frecuencia es todo, y todo es frecuencia. En realidad, no hay sólidos. Nosotros existimos en un universo que consiste enteramente en energía.                   

* Albert Einstein probó esto: La frecuencia lo define todo.

(En realidad las minúsculas cantidades de materia que se encuentran repartidas por todo el universo, incluidos los seres humanos, solo son pequeñísimas concentraciones de energía cuántica inteligente, viva, y creadora).

¿Cómo sabe el cuerpo que hacer con todas esas frecuencias?

El cuerpo escucha la frecuencia: Los oídos cambian esa entrada sensorial a impulsos bioquímicos y envían esa información al cerebro. Los ojos hacen fiesta sobre frecuencias de entradas de luz, cambian esos impulsos a energía bioquímica y envían esa información al cerebro. La nariz recibe aromas. Cada impulso es cambiado a entradas bioquímicas y son enviadas al cerebro. Cada órgano sensorial del cuerpo colecciona información como entrada de frecuencia y cambia esa entrada a impulsos bioquímicos, los cuales envía al cerebro.

El cerebro, a su vez, digitaliza la información y la redistribuye a sistemas y funciones del cuerpo, a manera que el cuerpo pueda mantener la homeostasis.

¿Cómo sabe el cerebro cómo poner en ruta esas entradas a la parte apropiada del cerebro? Respuesta: por la octava de frecuencia. Si la frecuencia llega a un nivel de:

1-2 ciclos por segundo, el cerebro interpreta esto como entrada biomagnética.

2-4 ciclos por segundo, el cerebro interpreta esto como entrada bioeléctrica.

1-4 ciclos por segundo, el cerebro interpreta esto como entrada de frecuencia genética (o sea entrada biomagnética y bioeléctrica combinadas).

4-8 ciclos por segundo, el cerebro interpreta esto como entrada bioquímica.

8-16 ciclos por segundo, el cerebro interpreta esto como entrada estructural (muscular/esquelética).

16-32 ciclos por segundo, el cerebro interpreta esto como entrada neurofísica.

Cada frecuencia, o conjunto de frecuencias tiene funciones específicas, tanto estructural como funcional, dentro del cuerpo. Cada conjunto de frecuencias hace su propio trabajo y puede compartir frecuencias desde su conjunto, para que sean usados por otros sistemas biológicos. Esto ha sido conocido desde mucho tiempo atrás, pero, solo hasta muy recientemente, no se ha definido el mecanismo que demuestra estos efectos en la vida celular.

El cuerpo, en su sabiduría infinita, tiene una perfecta retroalimentación para hacer posible que el organismo diagnostique y proporcione un conjunto de frecuencias sanadoras como un autodiagnóstico y prescripción.

El sistema – la voz para proporcionar sonido, y el oído para percibir sonido – son unas perfectas herramientas que pueden proporcionar opciones predecibles, preventivas y curativas, para facilitar la auto-curación. Ningún otro sistema del cuerpo es un bucle de retroalimentación que funcione de manera tan autónoma. Este sistema está operando incluso cuando estamos en coma.

Solamente cesa su función cuando cesa nuestra fuerza de vida, aunque científicamente no se puede saber con total seguridad. Nuestros oídos transmiten un sonido estabilizador, una emisión oto-acústica, la cual es una constante tentativa que suministra frecuencias curativas al cuerpo, tanto físico como energético.

Esta capacidad está solo hasta ahora siendo considerada como complemento viable para la medicina moderna, pero las referencias de las antiguas civilizaciones revelan que el sonido ha sido utilizado durante miles de años para balancear y mantener la salud. Los tibetanos conocen los efectos vibratorios positivos de campanas y cánticos. Los practicantes de medicina tradicional china, reconocen que la energía que fluye apropiadamente, o “chi”, es fundamental para la salud equilibrada.

La Biblia relaciona “la Palabra”, sea audible o enviada por frecuencias de onda, con Dios y la Creación.

Hoy pareciera que estas antiguas sabidurías están siendo renovadas como una medicina social que, con su previa dependencia en el método científico, comienza a prestar atención al potencial de las frecuencias de onda para nutrir y apoyar la capacidad del cuerpo para auto-sanarse. El establecimiento médico está  comenzando a reconocer ahora, por ejemplo, la relación entre las frecuencias de la voz y el estado nutricional. (*Ver el artículo de Danielle Campbell, en el Diario de Avance para Patólogos y Audiólogos de Lenguaje y Habla. 31 de mayo de 1999).

Cada uno de nosotros posee armónicos únicos de frecuencia que pueden ser expresados a través de la voz y manifestarse como enfermedad o estrés a nivel estructural y bioquímico del cuerpo.

Un corto tramo de la voz – una grabación de menos de un minuto de duración – puede ser evaluado mediante un sistema que analiza el estado de frecuencia del individuo.

Aquellas frecuencias en combinaciones específicas, pueden, a su vez, ser usadas para apoyar la forma biológica y la función normal.

ARMÓNICO, ACORDES Y EQUIVALENTES DE FRECUENCIA

Cada nota y frecuencia tiene una serie de otras frecuencias que “toca”, con las que crea equilibrio holístico dentro de un sistema del cuerpo. Cada nota y frecuencia también tiene una serie de armónicos que “toca”, para crear los armónicos que observamos a través de los sistemas del cuerpo.

Armónicos pueden ser usados para nutrir múltiples sistemas que están en estrés. Por ejemplo, las frecuencias que pueden ser usadas para normalizar y causar “remisiones espontáneas” en algunos tipos de cáncer (una base limitada) son los armónicos del ciclo de Krebs (el ciclo del ácido cítrico, una serie de pasos en la oxidación de los carbohidratos).

En estudios, estas frecuencias fueron presentadas usando patrones específicos para lograr y mantener un “acorde” armónico que es una matriz matemática específica, reconocible.

Normalmente, estos conjuntos de frecuencia matriz matemática pueden ser usados para tratar un sistema o un problema. Sin embargo, muchos sistemas dentro del cuerpo usan estos acordes. Interesantemente, éstos han sido emulados y escritos en la teoría musical, sin que nosotros necesariamente hayamos conocido que estos acordes ya existen dentro de nuestras células como masa y frecuencia musical.

Cada nutriente, sustancia bioquímica, órgano, y emoción tiene una serie de relaciones predecibles que son matemáticas en su naturaleza. Por ejemplo, la frecuencia equivalente de la colina (un nutriente necesario de la familia de la vitamina-B) tiene un opuesto o equivalente a la frecuencia equilibrante. Estas dos frecuencias trabajan en conjunto para armonizar el cuerpo y el sistema de conversión de energía. Si usted sustrae el equivalente a la frecuencia numérica de la colina de la frecuencia del 6º armónico (180 grados fuera de fase) equivalente de colina, el resultado es la frecuencia equivalente de la acetilcolina.

Este es exactamente el proceso por el que el cuerpo pasa cuando estos compuestos son introducidos, lo cual puede predecirse y demostrarse matemáticamente.

LA MATRIZ MATEMÁTICA DEL CUERPO

El cuerpo es una matriz matemática de interacciones de frecuencias. Las relaciones bioquímicas son relaciones de frecuencias, memorizadas en la matriz extracelular, memorizadas en el plasma.

Considere lo siguiente: La sugerencia de que el número 8 es el opuesto del número 11 es una noción extraña para la mayoría de personas. No se enseña tal modelo en la escuela, pero la realidad es que nuestro cuerpo conoce este concepto como una verdad, y responde a números y frecuencias en su tentativa de conducir los procesos normales del cuerpo.

Realmente, los opuestos matemáticos son fácilmente entendidos cuando uno considera otras formas de opuestos reconocidos tanto por la ciencia como por las artes. Cada color tiene un opuesto, conocido como un pigmento o complemento de luz. Cada color puede ser representado por una frecuencia. Los conjuntos de frecuencias que representan colores complementarios pueden ser también considerados como un complemento de frecuencias. La Bio-Acústica se refiere a estos complementos de frecuencia como Equivalentes de Frecuencia.

Así como verde y rojo son colores opuestos o complementarios, hay frecuencias verdes (en el rango de frecuencia de 11) y las frecuencias rojas (en el rango de frecuencia de 8). Usando este concepto, una sobreabundancia de la frecuencia del 11 puede ser igualada usando la frecuencia del 8 y viceversa. Usando el 8 (o cualquier frecuencia que usemos como base), podemos comenzar a construir fórmulas que el cuerpo utiliza de manera innata para proporcionarle equilibrio al organismo.

Utilizando información de análisis vocal, puede demostrarse que cada músculo, cada compuesto, cada proceso y estructura del cuerpo tiene una frecuencia equivalente que puede ser calculada matemáticamente. La habilidad misma del cuerpo para sanarse se origina como una interacción, bioquímica y/o estructural, la cual es una respuesta de frecuencia matemática predecible.

Por ejemplo, el calcio y el magnesio son usados juntos en el cuerpo. Cuando usted combina los equivalentes en frecuencia del calcio y magnesio, la frecuencia equivalente del fósforo es el resultado.

El fósforo es un compuesto que es requerido por el calcio y el magnesio para ser sinérgicos. Las frecuencias armónicas de la matriz del cuerpo imitan las reacciones del cuerpo, las cuales la ciencia ya ha descubierto. Las reacciones humanas biológicas y los equivalentes de frecuencia de la matriz matemática son los mismos.

Una de las frecuencias que ha demostrado ser capaz de fortalecer el pulgar es la nota Do. Al presentar la nota específica dentro del rango del Do que es requerida, puede demostrarse que los músculos del pulgar se vuelven más fuertes. Dándole el complemento de frecuencia del mismo músculo causará que el músculo se debilite. Puesto que el equivalente en frecuencia del músculo del pulgar corresponde a la frecuencia equivalente del zinc, el cuerpo también aceptará el compuesto del zinc como apoyo para ese músculo.

Nuestros cuerpos físicos son aparentemente construidos mediante armonías de frecuencias, y corresponden a un modelo o patrón creado por miles de esas combinaciones. Cada órgano, músculo, nutriente, o bioquímico, tiene un equivalente de frecuencia y una Matriz Armónica™ que están interrelacionados por medio de la unidad central de procesamiento, el sistema nervioso y el cerebro.

Una impresión vocal puede mostrar la combinación de notas y las correspondientes frecuencias que pueden ser usadas para crear los patrones matemáticos coherentes, necesarios para nuestros cuerpos. Cuando estos patrones se vuelven disonantes, el resultado es la enfermedad. Cuan simple, sería, entonces, monitorear y mantener nuestra propia salud a través de una diaria revisión de nuestra impresión vocal.

Algunas frecuencias son aparentemente más importantes para nuestros estados de salud que otras. La frecuencia del 16 es una importantísima frecuencia interna, puesto que puede ayudar a distribuir el oxígeno y el calcio hacia las células. En el libro “Corrientes Cruzadas” (Jeremy P. Tarcher, Inc. Los Angeles, 1990), Robert Becker, MD, fundamentó que el calcio, un nutriente de gran valor en los procesos de curación del cuerpo, es liberado, para su asimilación, por la frecuencia de 16 ciclos por segundo.

La información más obligatoria respecto al número 16, como frecuencia armónica, podría cambiar la medicina y la forma en que tratamos las enfermedades. Esta es una expansión del concepto de los armónicos postulada por Pitágoras, el matemático del siglo 6 A.C. El observó que si una de dos cuerdas, que tienen la misma longitud y el mismo grado de tensión es, exactamente, dividida en dos, la media cuerda, cuando vibra, crea un armónico exactamente una octava más arriba que la cuerda entera original.

Al continuar Pitágoras dividiendo la cuerda, el observó los principios armónicos que todavía gobiernan mucha de la teoría musical en uso de hoy en día.

El descubrimiento de las relaciones matemáticas, que subyacen a la ciencia del sonido, demuestra claramente que los armónicos no son un concepto abstracto, sino que se adhiere a estrictos principios matemáticos predecibles. Estos precisos armónicos, usados en combinación con las frecuencias equivalentes, forman una intrincada sinergia armónica que mantiene la homeostasis vibratoria, esencial para una óptima salud, debido a que normaliza el equilibrio biológico mediante mecanismos reguladores.

Nuestro cuerpo funciona orquestado, como una compilación de frecuencias y relaciones de frecuencias. Las funciones cerebrales, a través del uso de ondas cerebrales, resulta que son tan aptas de medir como lo es la frecuencia. El corazón emite frecuencia para mantener su músculo latiendo en ritmo. La transmisión nerviosa se logra a través del uso de vías de frecuencia. Órganos, nervios, tejido y hueso, están, a su vez, compuestos de sustancias que son, en su base, energía susceptible de medir en ciclos por segundo.

El cuerpo está vivo con frecuencias que interactúan en resonancia cooperativa, en armonía.

Todas las frecuencias equivalentes que corresponden al uso de nutrientes y bioquímicos, que se relacionan con un conjunto armónico particular, pueden ser usadas para evaluar la eficacia de las interacciones implicadas. Esta matriz matemática cartografía las encrucijadas de alquimia y cooperación entre los diferentes sistemas del cuerpo. Si un mineral, ácido graso, aminoácido, bioquímico y enzima, por ejemplo, tienen frecuencias similares, pudieran todos participar como componentes casi intercambiables haciendo el mismo trabajo. Sulfuro y ácido palmítico son frecuencias similares equivalentes. Pueden sustituirse unos con otros en la lucha contra patógenos invasores. Otros compuestos que son encontrados dentro del mismo conjunto de armónicos reaccionan de manera análoga.

El cuerpo es adepto compensando, sustituyendo y transmutando frecuencias. Si una enzima no está disponible para ayudar a luchar contra patógenos invasores, ácidos grasos y minerales, puede ser sustituida.

Conjuntos de armónicos con frecuencias equivalentes pueden ser usados para establecer sustitutos, usando la matriz de relaciones matemáticas. Esto significa que si construimos un conjunto de armónicos para los equivalentes en frecuencia de la vitamina C, podemos usar estos datos para observar cada otro compuesto que interactúa con la vitamina C y, además, ver los aspectos estructurales, del organismo humano, más afectados por la vitamina C.

En la clínica, una frecuencia puede ser presentada a un sujeto y se monitorea la voz para observar las frecuencias equivalentes de compuestos que son afectados. En diversas instancias, muchas de las interacciones eran previamente desconocidas. Por ejemplo, en un estudio que fue dirigido para determinar los factores originarios de los problemas de rodilla, en jugadores de tenis, se encontró que la rodilla no era la verdadera causa; el problema base resultó estar en un músculo del pie.

(Esto es aplicado en la ciencia de la Osteopatía, en forma de leyes probadas, que demuestran que la estructura del organismo gobierna la función y que la unidad funcional y vibratoria del cuerpo es completa, por lo que se deben localizar siempre las causas de las disfunciones, y corregirlas, a fin de facilitar la capacidad de autocuración y normalización del organismo).

La investigación Bio-acústica indica que conjuntos estandarizados, armónicos pueden ser utilizados para predecir, representar y monitorear las interacciones químicas y conductuales, y las relaciones de los sistemas vivos.

Cuando todas las frecuencias equivalentes de los compuestos y la fisiología son conocidas, cada aspecto de cualquier frecuencia puede ser estudiado. Seremos capaces de entender conjuntos de frecuencia y cómo se relacionan con todas las diversas estructuras, y procesos bioquímicos. En un futuro no muy distante, seremos capaces de desarrollar una rejilla elemental de frecuencia similar a la tabla periódica de los elementos.

Cada compuesto tiene una frecuencia equivalente, basada en su peso molecular. Presentando una frecuencia equivalente en forma análoga a la que emite un órgano, le permite a éste detectar la presencia de ese compuesto. Cuando una frecuencia adicional, basada en una fórmula matemática de frecuencias equivalentes se presenta, la sustancia se vuelve funcional y se adapta a unas necesidades precisas.

Las frecuencias equivalentes que permiten esta conciencia, por parte del cerebro, se denominan Ondas Cerebrales Múltiples (OCM). En algunas enfermedades, el cuerpo pudiera no disponer de las OCM necesarias para identificar o estimular un compuesto o tejido orgánico. Aportando una frecuencia equivalente se puede facilitar la producción de las OCM necesarias, que actúan para estimular la detección y función de un compuesto o estructura. De la información obtenida hasta ahora, parece que el corazón proporciona el ritmo necesario de la frecuencia (la forma de onda), mientras que el cerebro proporciona la frecuencia real a la que debe ser usada (hertzios x segundo.)

Tenga en cuenta que es imprescindible que las OCM sean presentadas de forma análoga, mediante sonido o instrumentación natural (no digital).

Según Robert O. Becker, y muchos otros investigadores, los mecanismos de entrada del cuerpo son análogos y responden más eficientemente a entradas análogas o similares.

En una próxima entrega volveremos a hablar sobre lo que la voz realmente le puede revelar.

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