LA HOMEOPATIA Y LA LEY DE HERING

El conocimiento de la Ley de Hering y sus principios, se lo debemos a Constantin Hering, que nació en Oschatz (Alemania) en enero de 1800, significando tal hecho, un cambio impulsor y transformador en el siglo XIX, al establecer las bases biológicas de la salud para la Medicina Hipocrática.

 

Nuestro apreciado colega y antepasado, estudió en la Academia de Cirugía de Dresden, y posteriormente en la Facultad de Medicina de Leipzig, donde empieza a compartir las investigaciones de Samuel Hahnemann, creador de la homeopatía unicista, que era asiduo conferenciante en dicho centro. Por su relación histórica-científica, es imposible desligar la Ley de Hering de la Homeopatía y la Homotoxicología.

Hering investigó profundamente los fundamentos y prácticas de la homeopatía, pues solo de esta forma se podría determinar la exactitud y veracidad de dicha especialidad, como ocurre con todos los científicos creativos que necesitan enseñar con propiedad y veracidad; siendo respaldado por el gobierno alemán y el Instituto de Educación Blochmann, de Desdren, tanto en Alemania como en su ejercicio en el extranjero.

En 1835 fue fundador, junto con el Dr. Wesselhöft, de la Academia Americana del Norte para el Arte Médico de la Homeopatía, en Allentown, cerca de Filadelfia, y en 1848 fundó el Hahnemann Medical College de Filadelfia, que sigue funcionando hasta el día de la fecha.

Hering es autor del libro “El médico de familia homeópata”, de gran prestigio en su época, siendo su obra magna mas conocida “Guiding Simptoms of our Materia Médica”.

Debido a sus amplios y profundos conocimientos sobre las causas de la enfermedad y la fisiología funcional de la curación, y en coordinación perfecta con las leyes físico-vibracionales de la homeopatía, estableció la única ley biológica de la curación real e hipocrática que lleva su nombre: “Ley de Hering”.

Esa ley fue expuesta en el prólogo, que él mismo preparó, para la edición del libro de Samuel Hahnemann, “Enfermedades Crónicas”, publicado en Filadelfia, bajo su propia supervisión en 1845.

Hoy día, no son únicamente los homeópatas los que respetan la Ley de Hering, sino todos aquellos que aprecian con verdadero conocimiento su juramento hipocrático, sabiendo que lo principal, junto con la aplicación de las enseñanzas biológicas para la salud, es no dañar al paciente, a la vez que se preconiza la necesidad del desencadenamiento, por reacción natural del sistema inmunológico, de las “crisis curativas”, como único medio para obtener la verdadera curación y total restablecimiento del paciente.

Visto lo expuesto, es necesario ahora complacer la necesidad de conocimiento del lector, ante tan supremo nivel científico de todo lo aludido, y mucho más, si tenemos en cuenta que hablamos de leyes inmutables y no de teorías experimentales.

Pasemos pues, a examinar con detalle cuales son los principios fundamentales, de la aludida Ley de Hering, de imprescindible aplicación para todos aquellos que, usando su libre albedrío constructivo, quieren recuperar su salud, si aún están en condiciones de lograrlo, utilizando el único camino veraz que nos aportan las leyes biológicas de la curación.

*Véanse publicaciones del Dr. Samuel Hahnemann, Dr. Constantin Hering, Dr. Bernard Jensen, Dr. Harry Lindlahr, Dr. Hans-Heinrich Reckeweg y otros especialistas en Medicina Hipocrática (medicina natural originaria de Hipócrates de Cos, que preconiza el uso de agentes y elementos naturales, con la finalidad de estimular los mecanismos de autocuración que poseen los seres vivos, sin la intervención de productos químicos, sintéticos o contaminantes que se oponen a la vida).  

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA LEY DE HERING

La Ley de Hering sostiene los siguientes principios inalterables:

  1. La mejora y la curación se producen desde el interior del organismo hacia fuera.
  1. Los síntomas desaparecen desde arriba hacia abajo.
  1. Las molestias se trasladan desde un órgano vital a otro menos importante.
  1. Los síntomas desaparecen en orden inverso a su aparición. (Proceso regresivo, o crisis curativas, según la ciencia biológica de la Homotoxicología).

LA LEY DE HERING Y SU COMPROBACIÓN POR LA “HOMOTOXICOLOGÍA”

Los principios enumerados en la aludida Ley de Hering, están perfectamente constatados por la actual ciencia de la Homotoxicología, la cual consiste en la preparación de remedios clásicos homeopáticos combinados, y otros posteriormente incluidos, que combinados en diluciones infinitesimales, nunca tóxicas para las células vivas, estimulan al sistema inmunológico para transformar las “homotoxinas” (toxinas humanas, de difícil eliminación para los humanos y el resto de los mamíferos), en “homotoxonas”, elementos no tóxicos, derivados de las anteriores, y de fácil eliminación. Acompañando dicho tratamiento, de manera consecuente, con un régimen de vida ecológico, con alimentos bien compatibilizados y prácticas desintoxicantes individualizadas en cada caso (ejercicio, hidroterapia, fitoterapia, suplementación nutricional, etc.).

Siguiendo los dictados de la Homotoxicología, impulsada en el siglo XX por el Dr. Hans Heinrich Reckeweg (Baden Baden. Alemania) se comprueba el funcionamiento de la Ley de Hering por los siguientes detalles del protocolo científico actual:

  1. La mejora y la curación se producen desde el interior del organismo hacia fuera.

La eliminación de toxinas diversas, albergadas en órganos internos, son expulsadas al exterior por los medios naturales que el organismo posee (piel, riñones, intestinos, pulmones, etc.), así se producen síntomas de depuración o crisis curativas, procurando de esta manera el organismo su propia autocuración. Si a estos procesos sintomáticos-depurativos, se les ayuda con los preparados homeopáticos, unidos a todos los elementos naturales que sean necesarios, como se indica en esta publicación, estaremos colaborando, según la ciencia de la Homeopatía y la Homotoxicología, a producir “vicariaciones regresivas”, es decir una marcha atrás de la enfermedad que pasa de etapas más graves, que afectan a órganos internos, a etapas más leves de eliminación externa, gracias los medios defensivos naturales que el organismo posee, como se acaba de mencionar al principio del párrafo. De esta manera, concuerda la homotoxicología con el primer principio de la Ley de Hering.

 

  1. Los síntomas desaparecen desde arriba hacia abajo.

Este segundo principio, es igualmente confirmado por el protocolo de la Homotoxicología y la Biología.

Para que todo el organismo humano funcione en perfecta coordinación, es necesario que el cerebro esté libre de tóxicos que alteran los impulsos sinápticos, que dirigen las funciones fisiológicas celulares, por lo tanto, la ley natural de la supervivencia ha programado al sistema inmunológico para que proteja prioritariamente al cerebro. Es así, como las patologías depurativas procuran producir síntomas de eliminación curativos, desde la zona alta, cerebro-cerebelosa, hacia abajo, pasando por órganos claves para la vida como los pulmones, corazón, hígado, riñones, aparato digestivo, etc.

Progresivamente, van apareciendo los síntomas depurativos desde arriba hacia abajo, afectando principalmente a los órganos que tengan sobrecarga de toxinas, dependiendo, tanto de la genética individual, como de los hábitos de vida que cada individuo haya practicado. Y solo cuando se ha completado el ciclo que cada organismo requiera, con su particular sintomatología, es cuando se alcanza la curación, al nivel que cada persona permita, según su vitalidad, pues es la energía vital individual específica de cada individuo, la única fuerza que potencia la acción curativa que realiza el sistema inmunológico. Si la energía vital se está agotando, el organismo deja de trabajar en la restauración y la curación se hace imposible. Todo buen homeópata o biólogo, especializado en la Medicina Hipocrática, conoce estos principios que se acaban de resumir, y sabe que se cumplen.

  1. Las molestias se trasladan desde un órgano vital a otro menos importante.

 Siguiendo la línea anterior de razonamiento biológico, podemos entender como el organismo precisa depurar con toda urgencia ciertos órganos, que son fundamentales para la vida, en tanto que hay otros órganos que, al no ser imprescindibles para la supervivencia, pueden esperar su turno para ser desintoxicados e incluso, accidental o quirúrgicamente, hasta se puede prescindir de ellos.

 La inercia natural de este proceso, se refleja muy claramente en el cuadro o relación de las Fases de las Homotoxicosis, en las siguientes páginas.

(Ver el esquema “Fases de la Salud y Calidad de los Tejidos” y su explicación).

 Este proceso de eliminación toxínica, para proteger órganos vitales, es lo que se denomina “fase de compensación”, que suele encontrarse clasificado dentro de las “fases celulares” o procesos de eliminación que reflejan los esfuerzos curativos de la naturaleza viva.

 Por ejemplo, se pueden producir forúnculos en una diabetes latente, aparentemente inexistente, se pueden desarrollar fístulas anales en fases de incubación de la tuberculosis pulmonar, incluso estados precancerosos en el trayecto del colon o aparato reproductor, como protección a enfermedades degenerativas del hígado o de las vías respiratorias. El hecho de que la enfermedad más avanzada (“fase celular” de impregnación, degeneración o neoplasia) no se haya diagnosticado, no significa que no se esté desarrollando. (Use discernimiento, el lector, cuando escuche hablar de metástasis, en diversos órganos vitales, después de operaciones, o tratamientos invasivos de colon, aparato urogenital o similares). El organismo se autorregula mediante sintomatologías secundarias que procesan la desintoxicación de los órganos vitales.

 Esto es un ejemplo claro del tercer principio de la Ley de Hering, donde se enuncia que las molestias de eliminación, o patologías catalogadas, pasan a un órgano menos importante para proteger al órgano vital que corresponda.

  1. Los síntomas desaparecen en orden inversa a su aparición.

 Esta es exactamente la ley natural para reconducirnos por el único camino hacia la curación, puesto que todos los procesos diagnosticados como “enfermedad” son reacciones naturales, que tienen como finalidad biológica transformar la fusión de una o varias homotoxinas en homotoxonas, para que puedan ser manejadas y eliminadas por nuestro sistema metabólico.

 Según el Dr. Reckeweg, este proceso curativo, mediante la formación de homotoxonas, es el suceso predominante en el ámbito de la química fisiológica, de la enzimología, de la biología molecular y demás campos afines. Las homotoxonas se encuentran en las supuraciones, en los exudados serosos, mucosidades, sobrecargas de eliminación por las heces, orina, esputos, sudor, etc. (Fases humorales con  pronóstico favorable, si es que no se interrumpe el proceso con fármacos.)

 De esta manera, es como el organismo depura los desechos que le han estado envenenando durante cortos o largos periodos de la vida. Desde un punto de vista biológico, se comprende perfectamente, sin lugar a dudas, que el reprimir este tipo de eliminaciones erradicando los síntomas, con tratamientos invasivos alopáticos, equivale a impedir la autocuración, que el propio organismo intenta llevar a cabo, con lo cual se agrava la fase patológica de la homotoxicosis, pasando de fases humorales a fases celulares, con pronóstico desfavorable que acortan la vida.

Para evitar errores de diagnóstico o de pronóstico, e interpretar acertadamente las realidades químicas y fisiológicas de los procesos vitales, en lugar de hablar de enfermedades o patologías protocolizadas, resulta más exacto hablar de “Fases de Salud” o procesos vicariantes de homotoxicosis.

Es importante entender que un proceso vicariante, es un proceso generalmente patológico que se produce en sustitución de una función normal, que ha sido alterada por las homotoxinas acumuladas, sea por factores hereditarios o por hábitos y elementos antinaturales, que intoxican y alteran progresivamente la bioquímica humana. Así, cuando el organismo ve impedida su funcionalidad normal, por las diversos tipos de contaminantes y tóxicos, produce patologías sustitutivas de dichas funciones, que procuran liberar al organismo de su carga letal y recuperar la normalidad funcional perdida. Lo que equivale a decir “vicariación regresiva” o crisis de eliminación, que el sistema inmunológico produce de manera autónoma, para recuperar la salud.

FASES DE LA SALUD Y CALIDAD DE LOS TEJIDOS 

PLANTEAMIENTOS DE LA HOOTOXICOLOGÍA

LAS FASES HUMORALES Y EL PRONÓSTICO FAVORABLE

ASES DE LA SALUD Y CALIDAD DE LOS TEJIDOS 

PLANTEAMIENTOS DE LA HOMOTOXICOLOGÍA

LAS FASES CELULARES Y EL PRONÓSTICO DUDOSO

F A S E S  DE  LAS  HOMOTOXICOSIS

Las fases de las homotoxicosis o patologías humanas, están numeradas del 1 al 6, indicando el estado de la salud, desde el nivel más leve al más grave.

En las Fases Humorales (del 1 al 3), la transformación y eliminación de homotoxinas es más fácil, produciéndose la sintomatología típica de las crisis curativas, y la expulsión de tóxicos, por los emuntorios naturales, con una clara tendencia a la autocuración y un pronóstico favorable.

En las Fases Celulares (del 4 al 6), las estructuras celulares y el código genético están dañados, siendo la regeneración muy dificultosa o imposible, siendo la tendencia normal es hacia la agravación y el pronóstico es dudoso.

A.- FASES HUMORALES.

(Tendencia a la autocuración. Pronóstico favorable)

1.- Fases de Excreción.

(Sudoración, saliva, flujo nasal, secreciones hormonales, secreciones de las vías respiratorias, digestivas y urinarias, menstruación, hematopoyesis, formación de anticuerpos, catabolitos en la orina, eliminación de semen, líquido prostático, ovulación, ácido láctico muscular, etc).

2.- Fases de Reacción.

(Forúnculos, eritema, estomatitis, gingivitis, faringitis, poliomelitis, neuralgias, herpes varios, laringitis, colitis, neumonía, hepatitis, parotiditis, abcesos, flemones, osteomielitis, endocarditis, amigdalitis, poliartritis, cistitis, nefritis, pleuritis, reumatismo muscular, ovaritis, prostatitis, etc.)

3.- Fases de Deposición.

(Ateromas, verrugas, neuromas benignos, pólipos de las membranas, estreñimiento, megacolon, silicosis, bocio, colelitiasis, adiposidad, gota, edemas, osteofitos, varices, trombosis, linfatismo, artritis deformante, hipertrofia prostática, pleuresía, miomas, hidrocele, quistes ováricos, etc.)

CORTE BIOLOGICO. (A partir de aquí se desarrollan los procesos degenerativos).

B.- FASES CELULARES.

(Tendencia a la agravación. Pronóstico dudoso).

4.- Fases de Impregnación.

(Pigmentaciones epidérmicas, tatuajes, leucoplasia, migrañas crónicas, tics, infecciones virales, asma, úlcera gástrica o duodenal, ronquera, síndrome carcinoide, lesiones hepatotóxicas, elefantiasis, virosis gripal, osteomalacia, angina de pecho, cardio-esclerosis, linfatismo, hidrocefalia, albuminuria, hidronefrosis, fases pretumorales, etc.)

5.- Fases Degenerativas.

(Dermatosis, lupus, lepra, rinitis atrófica, esclerosis múltiple, atrofias de nervios, fibromatosis, tuberculosis, cirrosis diversas, hipertiroidismo, esclerodermia, caquexia, espondilitis, infartos, anemia perniciosa, linfogranulomas, coxartrosis, nefrosis, impotencia, distrofia muscular, etc.)

 6.- Fases Neoplásicas.

(Ulcus rodens, carcinomas de las mucosas, neuromas, gliosarcomas, carcinomas digestivos diversos, carcinomas glandulares diversos, carcinomas de las vías respiratorias, sarcomas diversos, leucemias diversas, carcinomas del aparato genital, etc.)

Lo que dice la experiencia biológica.

A pesar de que las personas que se encuentran en Fases Celulares siempre tienen una tendencia a la agravación, y el pronóstico es francamente dudoso, sin embargo muchas personas desahuciadas, por el protocolo médico mecanicista, consiguen mejorar su calidad de vida y aumentar su longevidad, aún con dificultades y esfuerzo, practicando un sistema de vida ecológico, ingiriendo solo alimentos de origen biológico, añadiendo los nutrientes suplementarios, de los que han estado carentes durante años, para equilibrar su bioquímica interna, tomando las plantas medicinales apropiadas a su estado, y utilizando la hidroterapia externa o interna, agua marina oceánica, aire puro, luz solar bien dosificada, y elementos homeopáticos individualizados, para potenciar el efecto auto-curativo que produce el propio sistema de defensa autónomo, mediante la aparición crisis de eliminación depurativas, manifestadas en el cuadro de “Fases Celulares” anteriormente expuesto. Todo ello, unido a una ayuda psicológica de autoconfianza, bien orientada, con la necesaria visualización mental positiva, puede hacer realidad el aparente milagro del mantenimiento de la vida, en casos diagnosticados como irreversibles por la ciencia materialista.

La manera mas evidente y biológica de comprobar y valorar las posibilidades de recuperación de una persona, que se encuentra en una Fase Celular, es por medio de la observación de la calidad de sus tejidos, generados por células “madre” especializadas mediante la combinación de su estructura genética y los hábitos adoptados o circunstancias de vida.

Para llevar a cabo tal valoración, se realiza el estudio microscópico del plasma y células de la sangre, así como el estudio del tejido iris de los ojos. De esta manera se puede comprobar la calidad constitucional del organismo de cada individuo, de manera estadística y cartográfica, así como su posterior evolución, a través de semanas, meses, o años, observando progresivamente su capacidad de desintoxicación y regeneración, conforme dicha mejoría se va manifestando en su plasma, células de la sangre e iris de los ojos, elementos reflejos fundamentales en la valoración de la calidad de los tejidos humanos.

Investigación de la calidad de las células de la sangre y del plasma, mediante el uso de microscopios de alta definición. Prevención de la salud por la Biología Médica.

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